Las aceras, esas grandes desconocidas

Las aceras, esas grandes desconocidas

Con calefacción, para generar energía… estas son algunas de las ideas que ya se están poniendo en marcha en las aceras de diferentes ciudades

Cuando paseamos por las aceras somos conscientes de que están ahí porque es el lugar por el que debemos andar. Pero, ¿alguna vez nos hemos parado a pensar realmente en ellas, en el material del que están construidas? ¿Y si pudieran tener un uso más allá del que se le supone? 

Para quien no lo sepa, el hormigón, el asfalto o el granito son los materiales más usados para construir ese pedazo de calle por el que transitamos los peatones. Y los estudios realizados a este efecto contribuían a ello. Por ejemplo, uno realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con la empresa Inèdit y la Universidad Politécnica de Cataluña, determinaba que el hormigón y asfalto eran las soluciones más respetuosas con el medio ambiente, contaminando un 60% menos que las de granito. 

Pero, una vez más, todo evoluciona y estos materiales comienzan a quedarse obsoletos para empresas y mentes creativas que van más allá del concepto de acera tradicional. Y las posibilidades son muchas. Seguro que muchos de vosotros os sorprenderéis de lo que pueden dar de sí estos espacios reservados para los viandantes. 

¿Os imagináis aceras que ya llevan incorporada calefacción? Sin duda se trata de un gran invento para esas ciudades en las que en invierno la nieve no parece dispuesta a desaparecer. De hecho, ya se están beneficiando de ello ciudades como Nueva York y Minneapolis. Las aceras llevan incrustadas un sistema vascular de tubos que transportan agua caliente cuya temperatura es capaz de derretir la nieve y el hielo. Asombroso, ¿verdad? 

Otra iniciativa que ya se está desarrollando es que las aceras se conviertan en generadoras de energía. Una empresa británica, Pavegen, ha creado unas baldosas que, al pisarlas, se hunden varios milímetros en el suelo y generan ocho vatios de energía. Aunque a priori puede parecer poco, ¿cuánta energía puede suponer cada pisada en la calle más transitada de una bulliciosa ciudad? Por ahora, estas baldosas se han instalado en estaciones de tren y parques infantiles de Reino Unido y Francia y la energía es usada para las farolas de las calles. 

¿Y qué me decís de esas calles oscuras por las que a veces da miedo pasear o en las que podemos tropezar con algo y caer? Pues eso puede acabarse con la idea desarrollada por la empresa Pro-Teq Surfacing. Se trata de un tratamiento para pavimentos que absorbe los rayos ultravioleta durante el día y que por la noche brilla

Por supuesto, estos sistemas acarrean costes más altos que las tradicionales aceras de hormigón que cubren nuestras ciudades. Pero, ¿creéis que merece la pena este gasto adicional?