Hövding, o cómo llevar un casco invisible cuando circulamos en bicicleta

Hövding, o cómo llevar un casco invisible cuando circulamos en bicicleta

Dos estudiantes suecas diseñan un casco que se coloca como una bufanda y salta en caso de accidente, como un airbag

Utilizar o no el casco mientras montamos en bici ha sido siempre un tema muy debatido, sobre cuando circulamos por la ciudad. Este debate llegó incluso a controversia cuando el Gobierno quiso introducir como norma obligatoria su uso no solo en las vías interurbanas (donde ya estaba en funcionamiento), sino también en las ciudades. Los ciclistas se oponían a una normativa que, según alegaban, desincentivaría el uso de este medio de transporte. Finalmente, el Nuevo Reglamento de Circulación sólo impone la obligación a los menores de 16 años.

Ser incómodo o antiestético son algunas de las razones que, en muchas ocasiones, nos impiden usar el caso en nuestros trayectos urbanos. Sin embargo, eso parece ya tener también una solución, que ha venido de la mano de dos estudiantes suecas y de su proyecto de final de carrera. Se trata de Hövding, un casco invisible que se coloca como una bufanda y que sólo aparece en caso de accidente, como un airbag. La idea tuvo tanto éxito que ya lo comercializan en su propia empresa. El eslogan: “Hövding, el casco invisible para ciclistas”.

Para que os hagáis una idea visualmente, se trata de un mecanismo que colocamos en nuestro cuello, como si fuera una bufanda. Solo cuando se detecta un movimiento brusco o choque, y gracias a unos sensores y acelerómetros, se activa y se abre rodeando nuestra cabeza con una forma muy similar a la de un casco de motocicleta. Este airbag está fabricado en nylon, se infla en tan solo 0,1 segundos y absorbe la mayor parte del impacto del ciclista contra una superficie dura. El único requerimiento es que ha de ser cargado cada cierto tiempo. Aquí podéis ver un vídeo del funcionamiento.

Para conseguir un resultado óptimo, Anna Haupt y Terese Alstin, que así se llaman las creadoras, estudiaron de manera minuciosa, y durante siete años, cuáles eran los patrones de movimiento que se daban durante un accidente de bicicleta, recreando varios de ellos. Además, para contar con más información, hablaron con diferentes especialistas en traumas craneales. Todo, para conseguir el casco invisible que rozara la perfección. Y todo, porque según ellas, “los coches están pasados de moda y las bicicletas son el futuro”.

El objetivo con el que fue creador el Hödving era aumentar el uso del casco entre los ciclistas. Eso sí, y según explicaron, su intención no era sustituir a los cascos tradicionales, sino ofrecer otras alternativas.

Y a vosotros, bluemovers, ¿qué os parece esta idea? ¿Lo encontráis de utilidad? Para aquellos que quieran adquirirlo, pueden hacerlo a través de su página web. El precio, unos 300 euros. Ah, y los hay de diferentes colores (otro punto a favor para lo estético).