Europa se asfixia pero estamos a tiempo de cambiarlo

Europa se asfixia pero estamos a tiempo de cambiarlo

Un tercio de los habitantes de las ciudades está expuesto a contaminación excesiva. España sigue a la cola de Europa en calidad del aire

 

Todos los que vivimos en grandes ciudades somos conscientes del nivel de contaminación al que estamos expuestos día tras día. En ocasiones, el nivel de partículas dañinas en suspensión llega a ser tan alto, que las propias autoridades recomiendan no practicar deporte o cualquier tipo de actividad física al aire libre. En muchos países, como en España, los niveles de contaminantes atmosféricos superan con creces los límites legales permitidos y esto, a la larga, termina pasando factura. De hecho, según señala  Jacqueline McGlade, directora ejecutiva de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la contaminación atmosférica “reduce la esperanza de vida en unos dos años en las ciudades y regiones más contaminadas”. Afecta al sistema respiratorio, al nervioso y al reproductivo. Y a esto hay que sumar afecciones típicas como bronquitis, asma, irritación de ojos, erupciones cutáneas o agotamiento físico. Los estudios lo alertan. El último publicado por la AEMA advierte de que casi un tercio de los habitantes de las ciudades de la Unión Europea (UE) está expuesto a concentraciones excesivas de partículas en suspensión en la atmósfera. El estudio indica que muchas zonas sufren problemas constantes con el ozono troposférico y las concentraciones de partículas al aire libre (PM), el contaminante más dañino para la salud en Europa al ser causa de muerte prematura.  Según constata este informe, el 21% de la población urbana soportó en 2010 niveles de concentración de PM superiores a los límites diarios fijados por la UE. Pero si tenemos en cuenta los niveles de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son mucho más estrictos que los europeos, el porcentaje escala hasta el 81%. Y es que la baja calidad del aire en el conjunto de la UE se traduce en casi medio millón de muertes prematuras al año. La pregunta es ¿por qué no paramos esto? La capital alemana, por ejemplo, es, de las grandes ciudades europeas, la que mejor ha combatido la contaminación ambiental según el ranking del European Environmental Bureau (EEB). Berlín se ha enfrentado con éxito a las emisiones de gases y ha reducido enormemente el uso del coche en la ciudad. No es una urbe pequeña, tiene 3,4 millones de habitantes, pero todos ellos apuestan diariamente por la bicicleta, el transporte público y el servicio de carsharing. Le siguen Estocolmo y Copenhague, que han establecido tasas para los vehículos que circulan por el centro e incentivos económicos en las prácticas anticontaminación. La capital italiana suspende. Roma ocupa el último puesto en la clasificación. Y Madrid el sexto por la cola. España debería tomar ejemplo e intentar escalar posiciones, porque reducir la contaminación es apostar por la salud. Y desde Bluemove apostamos por eso, por mejorar la movilidad urbana, siendo más eficientes y menos contaminantes. Para que las ciudades sean lugares habitables.