España y la importación de petróleo: una realidad preocupante

España y la importación de petróleo: una realidad preocupante

En las tres últimas décadas, el debate sobre los riesgos de la dependencia del petróleo y la búsqueda de fuentes alternativas de energía se ha instalado en nuestro país. Ya sea en un aula universitaria o en la barra de un bar, todos hemos mantenido alguna vez una conversación sobre las emisiones de CO2, el escandaloso precio del crudo, las guerras en Oriente Medio, la influencia de las grandes empresas petroleras en la geopolítica, la necesidad de generar energías no contaminantes, etc.

El debate está en la calle, pero los coches también. Por eso, pese a que hemos tomado conciencia del problema, poco estamos haciendo para arreglarlo. España importa el mismo porcentaje de energía, un 77%, que en el 1980. Es verdad que se ha registrado un recorte en la dependencia con el petróleo, pero aún así, estamos a años luz del autoabastecimiento energético.

El embargo petrolero impuesto por la UE a Irán como medida de freno a su programa nuclear, ha puesto a España en una posición comprometida. Nuestro país depende casi en un 100% de las importaciones de crudo. La compra de petróleo a Irán, según datos de Cores (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos), supuso durante el último año el 14,7% de las importaciones españolas de crudo. ¿Cómo vamos a sustituir ese porcentaje si dejamos de comprarle a los iraníes? Pues nos iremos a tocar la puerta de otro país productor de petróleo, como Arabia Saudí o Argelia.

Pero las cifras del petróleo no son las únicas que resultan preocupantes en un país que gasta más de lo que ingresa. Hasta el mes de mayo, el déficit comercial rondó los 15.914,2 millones de euros, lo que supone una caída del 20,9% respecto al mismo período de 2011. Un año más, el sector energético fue el principal sector importador, con un aumento del 15,5%.

Estamos ante una oportunidad histórica de comenzar a cambiar de forma seria y consecuente nuestra dependencia con el petróleo. El autoabastecimiento energético es una una meta prioritaria, y para ello, debemos dar los pasos adecuados en esa dirección. Reducir drásticamente la utilización del coche privado, apoyar las energías renovables y los transportes ecológicos, son algunas de las medidas que podemos adoptar en el corto plazo.

Y tú, ¿piensas que es posible?